The millionaire pretended to travel to Europe… but recordings from the house revealed who was really taking care of his daughters.

En la pantalla, Patricia sacó de una bolsa un brazalete de oro.

El mismo que había dicho que Rosa le robó.

—Esto va a aparecer en tu cajón —dijo Patricia—. Y cuando él regrese, tú te vas a la calle. Sin finiquito. Sin recomendación. Sin nada.

Rosa se quedó pálida.

—Usted puso eso ahí.

—¿Y quién te va a creer, Rosa? ¿El millonario o la muchacha que limpia baños?

En la sala de monitoreo, Rubén miró a su jefe de reojo.

Emiliano no dijo nada.

Solo apretó los puños.

Pero Patricia siguió.

—Además, ya me cansé de que esas niñas te quieran tanto. Son Duarte, no son tus huerquillas de pueblo.

Rosa tragó saliva.

—No las quiero quitarle a nadie. Solo no me gusta verlas llorar.

Psicología

Patricia soltó otra risa.

—Ay, qué noble. Neta das ternura.

Luego se acercó a la escalera y gritó: